Vía El Economista: claves para las subvenciones de energía solar

Nos encontramos en un periodo histórico convulso en el que el precio de la luz se sitúa, en países como el nuestro, en máximos históricos; algo que, en última instancia, acaba repercutiendo en los bolsillos de los ciudadanos.

Por otro lado, la sociedad cada vez está más concienciada, a nivel global, de la necesidad de utilizar energías renovables en sus modelos de producción y consumo: alternativas a las fuentes tradicionales, que sean limpias y rentables, con las que cubrir sus necesidades energéticas. Una de las opciones que más acogida está teniendo en España en los últimos años es la energía solar. Y es que nuestro país es una fuente de infinitas posibilidades: nuestras horas de sol lo convierten en el territorio con el mayor potencial fotovoltaico de toda Europa. Una cifra que, en algunos casos, incluso dobla los números de nuestros países vecinos.

En este escenario, la Unión Europea se ha marcado una fecha, el año 2050, en la que se propone haber logrado el objetivo de que un 55% de la electricidad consumida en el continente europeo provenga de fuentes renovables. Y lo hace con ánimo de convertirse, además, en el primer continente neutro en emisiones de carbono. Una meta ambiciosa, sin duda, para la que es necesaria la colaboración de todas las partes interesadas: las Administraciones, por supuesto, pero también del sector privado y de la ciudadanía en general.

Y es que hoy, más que nunca, la energía fotovoltaica ha dejado de ser vista como una alternativa más para cubrir nuestras necesidades energéticas como sociedad y abandonar la dependencia de los combustibles fósiles, para pasar a convertirse en una absoluta necesidad. Una necesidad con la que satisfacer las exigencias energéticas de la población, así como del tejido empresarial y productivo, pero también con la que podemos cumplir con los objetivos medioambientales que, cada vez más, tienen un papel determinante en la ecuación global.

En este punto, es labor y responsabilidad de todos poner facilidades para lograr estos ambiciosos objetivos energéticos. Como comentaba anteriormente, también es labor y responsabilidad de las Administraciones. Y la Unión Europea, dentro del marco de los Fondos Next Generation, ha puesto en marcha, desde 2021, diversas ayudas a la instalación de placas solares con las que, tanto particulares como empresas, pueden ver reducido el coste en la instalación de tecnologías orientadas al autoconsumo solar en sus viviendas o infraestructuras.

Unas ayudas que en España se ofrecen a nivel estatal, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, y que permanecerán vigentes hasta finales del año 2023. Sin embargo, desde emovili, donde nos dedicamos a la instalación de puntos de recarga para vehículos eléctricos y de placas solares, observamos diariamente cómo dichas ayudas resultan, cuanto menos, desconocidas para gran parte de la población.

Los productos y servicios subvencionables por los Fondos Next Generation cubren hasta el 40% del coste de la instalación solar en el caso de particulares y empresas, y hasta un 65% si la instalación cuenta con una batería, con lo que resultan enormemente atractivas para la población general. Se trata de una línea de ayudas ambiciosa, a la que prácticamente todos podemos acogernos y dividida por sectores. En este punto, en un contexto de variadas soluciones fotovoltaicas, es imprescindible buscar la opción que cubra las necesidades particulares de cada cliente.

Pero, además, algunas Comunidades Autónomas ofrecen otras subvenciones dentro de sus programas particulares de mejora de la eficiencia energética y uso de energías renovables. A nivel local, muchos Ayuntamientos cuentan con bonificaciones en el IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles), y en el ICIO (Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras) para viviendas en las que se instalen sistemas fotovoltaicos.

Y, por si fuera poco, desde el 14 de junio de este año, en algunas Comunidades Autónomas también existe la posibilidad de aplicar una deducción del IRPF para la inversión en energía fotovoltaica, otro incentivo fiscal que da soporte al desarrollo del sector de las energías renovables. En anteriores años, las reformas en el hogar ya permitían al contribuyente desgravarse una parte de su inversión. No obstante, con este último movimiento, el factor medioambiental -marcado, como vemos, por la energía fotovoltaica- se ha hecho un importante hueco entre las páginas de la declaración.

Como comentaba más arriba, gran parte de estas ayudas no llegan a la población y, en muchos casos, no es por desinterés, ni mucho menos, sino por mero desconocimiento. Por ello resulta imprescindible que, desde las empresas proveedoras de servicios, contemos con equipos especializados en gestión de subvenciones, con los que podamos divulgar estos temas, a la par que localizar las ayudas a las que cada usuario tiene acceso y acompañarlos durante la gestión y tramitación de dichas subvenciones. En España hay más de 6 millones de viviendas unifamiliares en las que se pueden instalar paneles solares. Sin embargo, según nuestros datos, solo hay 62.000 viviendas que ya cuentan con esta instalación. Por el contrario, la vida útil de un panel fotovoltaico puede alcanzar los 35 años con un adecuado mantenimiento.

Si bien los retos energéticos y medioambientales que, como sociedad, nos planteamos a corto y medio plazo, son absolutamente ambiciosos, también lo son los esfuerzos comunes con los que buscamos lograr dichos objetivos. La energía del siglo XXI, además de cubrir las necesidades de las personas, debe hacer lo propio con las necesidades del planeta. Las soluciones para ello ya existen y están puestas encima de la mesa. Ahora, hemos de jugar nuestra pareja de ases: la concienciación y la divulgación en materia energética. Siempre, con una mirada hacia el bien común.