Mientras siguen aumentando las ventas de vehículos eléctricos, se mantiene la preocupación por la capacidad de la infraestructura de recarga en el territorio español

Las compañías de alquiler de vehículos consideran la electrificación de sus flotas como un paso estratégico esencial en su evolución hacia la movilidad del futuro. Grandes firmas internacionales como Hertz o Sixt han anunciado que ampliarán su oferta de coches eléctricos puros a lo largo de 2022, mientras Europcar ha confirmado que un 20% de su flota en España será eléctrica o híbrida este mismo año, incluyendo vehículos de carga. Desde la Federación Nacional Empresarial de Alquiler de Vehículos Con y Sin Conducto (Feneval) se estima que un 28% de los vehículos de alquiler disponibles en España en 2022 serán eléctricos, híbridos e híbridos enchufables.

Por parte de los usuarios, también aumenta la demanda de vehículos de alquiler eléctricos. Estos les aseguran poder entrar en los centros urbanos de las grandes ciudades sin restricciones, facilitan la movilidad en entornos naturales y protegidos, y reducen el impacto del turismo. Un estudio de la plataforma de renting de vehículos Billiger-Mietwagen.de señala que España es el destino favorito para el alquiler de vehículos eléctricos en Europa. El 77% de los vehículos eléctricos alquilados en el continente fueron en España, especialmente en grandes capitales como Barcelona y Madrid, y en otras zonas turísticas como Baleares. No obstante, la generalización de los vehículos eléctricos como alternativa para el alquiler sigue siendo un gran problema: la falta de puntos de recarga, un freno para la electromovilidad en España.

La oferta y demanda de coches eléctricos en general, y de alquiler en particular, está aumentando significativamente en España, pero se encuentra con un inconveniente clave: la falta de puntos de recarga. Las últimas cifras de la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac) cifran en 245 el número de puntos de carga por cada millón de habitantes, combinando estaciones públicas y privadas. Esto contrasta con los datos publicados por el Mobility Institute, que indican que dos de cada tres conductores estarían dispuestos a pagar más para contaminar menos con sus vehículos propios y de alquiler. Sin embargo, un 38% de estos no optan por la electromovilidad a causa de la falta de infraestructuras de carga.

Nueva normativa a partir de 2023

Baleares es un ejemplo de la adaptación eléctrica: la administración impulsa la instalación de puntos de carga públicos, que se complementan con estaciones privadas en infraestructuras turísticas. Por el momento hay 880 cargadores públicos disponibles, y se trabaja con el objetivo de alcanzar los 8.000 puntos de recarga en las islas en 2030. No obstante, otras zonas con gran afluencia turística como la Costa Blanca, la Costa Dorada o la Costa del Sol todavía tienen una muy baja disponibilidad de cargadores, dificultando el uso de los vehículos eléctricos.

Mientras, se mantiene la preocupación por la capacidad de la infraestructura de recarga en el territorio español. A pesar del esfuerzo de las administraciones para apoyar al despliegue de cargadores, deben ser las infraestructuras no residenciales privadas las que actualicen su oferta. Siguiendo el Real Decreto-ley 29/2021, todos los aparcamientos de más de 20 plazas deberán contar con un mínimo de un punto de carga, y uno más por cada 40 espacios, a partir del 1 de enero de 2023. En el caso de los equipamientos turísticos esta exigencia tiene especial relevancia, ya que los vehículos con los que llegan los visitantes necesitan infraestructuras adaptadas a sus necesidades.

Los hoteles, restaurantes, o campings que se adapten a la electromovilidad ganarán una ventaja competitiva desde este mismo año, algo que podrán aprovechar en las próximas temporadas. Convertirse en una referencia para aquellos turistas que optan por los vehículos eléctricos permitirá fidelizar a clientes y destacar en el mercado. Además, para las infraestructuras turísticas alejadas de los centros urbanos, como parques de atracciones, monumentos o espacios naturales, ofrecer cargadores es clave para garantizar que todos los visitantes puedan llegar sin problemas.