Vía El Mundo

Arrancamos el año 2022 pensando en que hay mucho por hacer para frenar el cambio climático. Con la mirada puesta en la sostenibilidad de nuestros ecosistemas, las energías renovables, aquellas que se obtienen de fuentes naturales y son inagotables o con capacidad de renovación, continúan su expansión en la inclusión de nuestra actividad diaria.

La energía solar, eólica, hidráulica, geotérmica, la biomasa o el biogás se han convertido en parte clave para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), la iniciativa impulsada en 2015 por las Naciones Unidas para conseguir una economía climáticamente neutra en 2050. Se caracterizan por su bajo impacto en el medioambiente, al no generar residuos. A su vez, son fuentes ilimitadas y autóctonas que generan nuevos puestos laborales al mismo tiempo que cumplen los objetivos climáticos. Aunque en nuestro país todavía estamos lejos de que las renovables sean dominantes, las cifras marcan la buena dirección en la generación libre de emisiones. Según el último informe de Red Eléctrica de España, en 2021 la generación procedente de fuentes de energía renovable produjo el 46,6% de toda la electricidad en nuestro país, anotando un 9,9% más que el año anterior. Y la solar fotovoltaica ha generado 1.018 GWh, un 37 % más que en diciembre de 2020.

El abaratamiento de esta tecnología limpia y con costos ajustados es uno de los puntos determinantes que hacen que cada vez se apueste más por ella. Por eso, en los últimos años ha aumentado la inversión para su desarrollo y continúan creciendo los proyectos que persiguen la manera de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. En busca de un futuro más sostenible, Cepsa, en colaboración con Redexis, ha creado la primera red global de estaciones de servicio generadora de energía renovable de Europa. El plan, que ya ha arrancado, contempla instalar paneles fotovoltaicos en toda la red de estaciones de servicio de Cepsa en España y Portugal en 2023. El proyecto va a requerir más de 40.000 paneles fotovoltaicos de alta tecnología con una capacidad de producción de más de 32.800 MWh al año, el equivalente al consumo anual de energía de 11.000 viviendas. La generación de esta energía renovable evitará la emisión anual de 11.500 toneladas de CO2, lo que equivale a plantar 6.000 árboles, contribuyendo así a los Objetivos de Desarrollo Sostenible 7 (energía asequible y no contaminante) y 13 (acción por el clima). “El hecho de que nuestra red de estaciones de servicio se convierta en la primera red completa de Europa generadora de energía renovable es un gran paso en esta dirección y una señal clara hacia nuestros clientes de que nuestra transición está en marcha”, ha destacado Pierre-Yves Sachet, director comercial de Cepsa.

El impuesto al sol fue derogado en 2018 y desde entonces no existe ningún peaje que impida a las personas generar su propia energía. Ante las constantes subidas del precio de la luz en España, las instalaciones fotovoltaicas se han convertido en una de las más demandadas alternativas. Instalar placas para generar energía propia puede reflejarse en un ahorro anual en el consumo eléctrico con el que reducir la factura eléctrica hasta el 50%.

Con los precios actuales de la electricidad, el boom solar es bienvenido tanto en las viviendas individuales como en las comunidades de vecinos y las empresas de gran distribución han entrado en la batalla por hacerse con el mercado de placas fotovoltaicas firmando acuerdos con eléctricas y comercializadoras. Es el caso de El Corte Inglés, Fnac, Leroy Merlin, MediaMarkt o el gigante de mobiliario Ikea, que ofrecen soluciones llave en mano para la energía solar doméstica.

La instalación de paneles solares para el autoconsumo doméstico es una opción que barajan ocho de cada diez españoles, siendo su principal motivación el ahorro en la factura de la luz, según el estudio La percepción sobre el autoconsumo doméstico en España elaborado por Telling Insights para Ikea. Del análisis se desprende que un 85% de los encuestados contempla su instalación en un plazo de dos o tres años, el 77% de estos para uso individual. Para el 45%, el principal motivo es el ahorro en la factura de la luz mientras que el impacto positivo en el medio ambiente se sitúa como segunda razón.