Vía El Confidencial

En Noruega ya cumplen, y hasta superan, los criterios de electromovilidad que Europa desea para todo el continente. Pero no todo es perfecto allí, y su experiencia puede sernos muy útil.

Ensalada de datos que nos conduce a una conclusión: Noruega, en electromovilidad, va como mínimo 10 o 15 años por delante de España. Pero la parte positiva es que, al servir de ‘explorador’ en esa tecnología, el país noruego puede enseñarnos (a los usuarios, pero sobre todo a las administraciones y a las empresas privadas) tanto lo que se ha hecho bien como lo que es mejorable, pues su situación, por más que los indicadores del ‘Barómetro de electromovilidad’ sean apabullantes, dista de ser perfecta. ¿De qué se quejan hoy los noruegos en torno a la movilidad con vehículos eléctricos?
Pues, por ejemplo, de que faltan cargadores rápidos. Es decir, alguien calculó en su día los que necesitaba el país nórdico para funcionar perfectamente con coches eléctricos y Noruega ya tiene un 78% más de los teóricamente necesarios; pero aun así no son suficientes. Allí piden al menos otros 3.000 cargadores rápidos de aquí a 2025, y con una potencia cada vez mayor, de modo que las empresas energéticas y de servicios deberían ir tomando nota, o sea, ampliando sus previsiones.
También se pide en Noruega que aumente la red de cargadores en destino, como centros comerciales, restaurantes y hoteles, ya que en esos puntos las infraestructuras siguen siendo mejorables, insuficientes en comparación con el incremento del parque móvil eléctrico.