Vía elconfidencial

Cuando a principios de marzo de 2020 Eduard y Enric trasladaron la sede de su empresa a un edificio más grande, en Barcelona, tenían expectativas de crecimiento, pero ni mucho menos imaginaban que ese año cuadruplicarían las ventas, duplicarían su plantilla, sacarían al mercado productos que ni se planteaban a corto plazo y abrirían una nueva fábrica en Estados Unidos.

Wallbox es una compañía de “carga inteligente” de vehículos eléctricos para hogares, empresas y ciudades cuyo leitmotiv es liberarnos de los combustibles fósiles. Su éxito sin precedentes en 2020 se debió a dos factores. Por un lado, a la ambiciosa estrategia de expansión que ya habían iniciado antes de la pandemia; por el otro, a la mayor concienciación mundial por el medio ambiente.

La llamada “carga inteligente” de Wallbox es aquella que permite que la experiencia de carga de vehículos eléctricos sea tan simple como usar un ‘smartphone’, gracias a soluciones de ‘hardware’ y ‘software’. “Les damos a nuestros clientes el control de su carga, permitiéndoles acceder, usar y compartir la energía como ellos quieran”. Solo hay que programar la sesión y el vehículo comenzará a cargarse automáticamente mientras cenamos o dormimos, las horas en que la electricidad es más barata.

Los tres fundadores de Wallbox se conocen desde hace 17 años, cuando estudiaban juntos ingeniería industrial. “Nos encontramos el primer día de carrera. Nos hicimos amigos y siempre dejamos la puerta abierta a tener un proyecto en común“, explica Eduard Castañeda, CPO (Chief Product Officer) y cofundador de la compañía. En 2015 se reencontraron en una boda y Enric Asunción, que entonces trabajaba en Tesla, le propuso crear Wallbox.

Cinco años más tarde, con un confinamiento sin precedentes y con un cielo “azul y transparente, la gente entendió la dimensión de la emergencia climática, entendió que esto va en serio“, apunta Castañeda. Wallbox no solo pretende ser líder en el mercado de los cargadores eléctricos sino un agente activo en la transición hacia una movilidad sostenible.

El impulso del coche eléctrico

En 2019, por tercer año consecutivo, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero volvieron a aumentar y se situaron en un máximo histórico, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). El año 2020 fue uno de los más cálidos jamás registrados, con incendios forestales, tormentas y sequías. Sin embargo, tras la pandemia, hay indicios de que el aumento de las emisiones mundiales se está ralentizando en los países de la OCDE.

¿Qué lugar ocupan los coches en esta fotografía de las emisiones de CO2? El transporte es responsable de más del 30% de las emisiones de CO2 en la UE, de las cuales el 72% proviene del transporte por carretera, según el Parlamento Europeo. Así las cosas, la UE se ha comprometido a disminuir estas emisiones en un 60% por debajo de los niveles de 1990 para 2050. Los coches son el principal contaminante, con un 60,7% del total de las emisiones del transporte en carretera de Europa.

“No podemos hacer una transición brusca hacia el coche eléctrico, de un día para otro, porque sería irreal”

“Los automóviles pueden reconvertirse en los medios de transporte más limpios si, por ejemplo, se comparten o si cambiamos su combustible del fósil al eléctrico”, explica el cofundador de la compañía. Un 52% de los automóviles en Europa todavía usa gasolina, pero la electricidad cada vez es más popular. En el ranking del International Council on Clean Transportation (ICCT) de finales de 2020, España e Italia estaban a la cola, con una cuota del 3% en eléctricos y lejos del 8% de la media europea.

El dato positivo, sin embargo, es el gran crecimiento de coches eléctricos en España en 2020, el triple que un año atrás. “Pero no podemos hacer una transición brusca hacia el coche eléctrico, de un día para otro, porque sería irreal“, asevera Castañeda. Por ejemplo, “tiene que aumentar la red pública de recarga y bajar los precios de los coches eléctricos, mejorar sus materiales, etc. Todos los actores, gobiernos, ciudadanos, empresas… deben poner de su parte”. Y Wallbox está poniendo su granito de arena con sus cargadores inteligentes.

Fruto del peso del I+D en la compañía, nace Quasar, el primer cargador bidireccional para uso doméstico

Pero no se han quedado un simple cargador; siguen innovando para dar respuesta a la demanda de los usuarios. Fruto del peso del I+D en la compañía ha nacido Quasar, el primer cargador bidireccional para uso doméstico. Permite transferir energía al vehículo y a su vez usar este como fuente de energía de emergencia para casa y ahorrar energía.

La otra novedad es Supernova, el primer cargador público rápido de Wallbox, que ofrece 65 kW de potencia a la mitad del coste que otros similares. A finales de este año, Wallbox abrirá una nueva planta para doblar su capacidad productiva en Barcelona. El crecimiento en las ventas de la compañía en Estados Unidos y el reciente anuncio de Biden de medidas para acelerar el cambio hacia la movilidad eléctrica han hecho que esta compañía catalana ya esté buscando ubicación para una nueva fábrica de producción en ese país.

“Los principios no fueron duros”, dice de forma irónica el CPO. “Es cierto que se hace todo más duro a medida que creces”. En ese camino no han estado solos: “Las ayudas, financieras y de asesoramiento son fundamentales. Banco Santander, por ejemplo, ha estado ahí desde el inicio”, asesorándoles y apoyándoles financieramente a través de su Fondo Smart en todo lo necesario. Una ayuda, y una confianza, que ahora está encaminada a la internacionalización y al desarrollo de los nuevos productos como Supernova. Hoy la compañía opera en 61 países y tiene centros en Barcelona, Madrid, Shanghai y San Francisco pero entre sus objetivos está seguir expandiéndose al máximo internacionalmente, para construir una gran infraestructura de puntos de carga que impulse la transición energética.