Vía movilidad eléctrica.

Un informe de Transport & Enviroment muestra que la cantidad de materia prima que se agota y ya no es recuperable, podrá ser utilizada para la producción de baterías para vehículos eléctricos. En 2035, esto aumentará al 22% del litio y el níquel, y al 65% del cobalto a medida que más coches lleguen al final de su vida útil.

Lucien Mathieu, analista de transporte y movilidad eléctrica de T&E, explica:

“A diferencia de los coches impulsados por combustibles fósiles actuales, las baterías de los coches eléctricos son parte de un bucle económico circular donde los materiales de las baterías pueden ser reutilizados y recuperados para producir más baterías. El reciclaje de materiales para baterías es crucial para reducir la presión sobre la demanda primaria de materiales vírgenes y, en última instancia, limitar los impactos que la extracción de materias primas puede tener en el medio ambiente y en las comunidades.”

Una década de notable progreso

Al mismo tiempo, las mejoras en la densidad de las baterías también disminuirán la necesidad europea de materias primas. De 2020 a 2030, los avances tecnológicos estarán listos para reducir la cantidad de litio, cobalto y níquel significará que solo se perderían alrededor de 30kg de metales.

Esto tiene un impacto significativo en la dependencia de recursos. La UE importa actualmente el 96% de su suministro de crudo, lo que significa que su dependencia de las materias primas para las baterías será 10 veces menor en 2030 que para el petróleo.

Lucien Mathieu concluye:

“Con las baterías, la UE tiene la oportunidad única de alejarse de la dependencia de las importaciones de materias primas como lo ha sido durante décadas con los combustibles fósiles. Y con una serie de gigafactorías de baterías previstas en los próximos años, Europa estará lista para ser autosuficiente, a pesar de que la demanda de vehículos eléctricos siga aumentando”.