Vía Ecoticias

Uno de los retos a los que se enfrenta el mundo es el transporte de personas y de mercaderías, dado que a día de hoy es uno de los sectores que presenta los mayores índices de contaminación ambiental. Pero a este problema ya de por sí gravísimo, se le suman una serie de circunstancias que podrían empeorarlo aún más en poco tiempo y para el que la única solución posible es la movilidad sostenible.

Más tráfico

La perspectiva para el 2030 es que la población mundial aumente y se multipliquen los problemas de transporte, ya que la estimación es que, solo el movimiento de personas podría superar los 80.000 millones de pasajeros por kilómetro, lo que significa un incremento del 50%. A nivel de carga, se estima que el volumen crecerá entre un 70 y un 75%.

Las tendencias crecientes se mantendrán, especialmente en los países con mayores índices poblacionales, como es el caso de China, India, Pakistán y las naciones del sudeste asiático y centro de África. Y también lo harán sus aspiraciones, en cuanto a las mejoras en su nivel de vida y su acceso a una movilidad sostenible.

Más coches

Se espera que, al ritmo actual de crecimiento. en 2050 la cantidad de coches que circulen por el mundo será el doble de la que ya hay en la actualidad. Si no hay un cambio hacia una movilidad sostenible que de alternativas no contaminantes para que las personas se trasladen, será prácticamente imposible circular con fluidez por las autovías y carreteras del mundo.

Menos contaminación

La estimación de los expertos apunta a que en poco menos de seis décadas los depósitos de petróleo alrededor del mundo se agoten; eso implica que los combustibles derivados de los mismos desaparecerán en 2080. Se espera que en el 2050 la mayoría de los vehículos que circulen obedezcan a las directivas de la movilidad sostenible.

Ya sean coches eléctricos o vehículos dedicados al transporte de bienes o de personas, los combustibles que se empleen tendrán que cumplir con estrictas normativas impuestas por la movilidad sostenible, orientadas a que los residuos de su combustión (partículas, líquidos o ¡gases) no resulten medioambientalmente polucionantes.

Más calidad de vida

El sector del transporte es potencialmente capaz de contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas, optimizando su acceso a alimentos, medicamentos, ocio y mercaderías, siempre que deje de ser un elemento desestabilizador del cambio climático. La solución es un transporte eficaz, popular, accesible, no contaminante y versátil, una fórmula que solo viene de la mano de la movilidad sostenible.