Vía AEDIVE

No es posible hacer una proyección de mercado en cualquier sector de actividad sin que el arranque venga precedido por la incertidumbre que está generando la propagación del coronavirus y sus consecuencias, no ya sólo para la salud de las personas, sino también para la economía a escala local y global. En cualquier caso, en lo que atañe a la movilidad eléctrica, las matriculaciones arrancaron en 2020 con fuerza en los meses previos a las consecuencias de la pandemia y han seguido aumentando —a excepción de los meses de confinamiento— en julio, agosto y septiembre, si bien los ratios de crecimiento en el año no serán los previstos en enero pasado.

A la espera de ver cómo afectará a este crecimiento a final de año la realidad sanitaria que nos invade, existen diversos factores que están poniendo los mimbres para que la movilidad eléctrica dispare sus cuotas de mercado en España y en el resto de Europa como hasta ahora nunca se había visto.

La legislación comunitaria establece que el 95 % de todos los vehículos que matricule cada fabricante en Europa en 2020, deberá emitir de media 95 g de CO2 por kilómetro, en vez de los 130 g de CO2 actuales; en el 2021 será el 100 % de los vehículos matriculados y en años sucesivos, esa media se irá reduciendo hasta los 65 g/CO2 en 2030.

«Existen diversos factores que están poniendo los mimbres para que la movilidad eléctrica dispare sus cuotas de mercado en España»

Ello va a suponer que el número de matriculaciones de vehículos eléctricos tendrá que incrementarse exponencialmente, ya que será la única opción para no sobrepasar esa media y evitar enfrentarse a multas que podrían ser millonarias, dado que por cada gramo adicional por encima de los 95 g/CO2, habrá de multiplicarse 95€ por la suma total de vehículos matriculados (salvo ese 5 % de gracia en 2020).

Los proyectos ya ejecutados más los que se están llevando a cabo y los que se implementarán en breve por parte de los operadores de recarga, nos llevan a concluir que en España existirá, a finales de 2020, una red básica de puntos de recarga rápida con distancias entre los 100 y los 150 kilómetros. Gracias a ella se podrá eliminar el problema de la ansiedad de autonomía para poder viajar con los modelos eléctricos que ofrece el mercado hoy en día, que cuentan con autonomías entre los 200 y los más de 400 kilómetros. Aun así, España está muy por debajo de otros países en el desarrollo de infraestructuras de recarga y habrá de trabajar en un despliegue que dé respuesta a los objetivos de crecimiento del parque cero emisiones, previsto por el Gobierno en 5 millones de vehículos eléctricos en 2030.

«El papel de las empresas y profesionales instaladores va a ser decisivo para lograr que las infraestructuras de recarga estén ejecutadas con las máximas garantías de seguridad industrial»

En los próximos meses, el portafolio de vehículos eléctricos disponibles en el mercado de la compraventa experimentará un crecimiento considerable, con la llegada de muchos modelos que ya se encuentran disponibles, a punto de comercializarse o en sus últimas etapas de desarrollo, y que ofrecerán autonomías entre los 200 y los más de 400 kilómetros, para toda clase de públicos.

El Gobierno ha dado luz verde al cierre al tráfico del centro de las ciudades de más de 50.000 habitantes a partir de 2023, mediante el establecimiento de zonas de bajas emisiones y la limitación del acceso a los vehículos más contaminantes.

Sin duda quedan más retos por superar, pero la década del 2020 al 2030 se presenta muy prometedora para la descarbonización del transporte y el desarrollo de la movilidad eléctrica, no sólo por su aportación como instrumento de sostenibilidad medioambiental, sino también de eficiencia energética en el impulso de las energías renovables la generación distribuida y el almacenamiento energético. Y en ese escenario, el papel de las empresas y profesionales instaladores va a ser decisivo para lograr que las infraestructuras de recarga estén ejecutadas con las máximas garantías de seguridad industrial y para las personas y en la misma medida.